Las calabazas,  no solo para decorar en Halloween


Llegó el otoño y es momento de reemplazar la ropa fresca del verano por las chaquetas y las bufandas, y de hacer ajustes en nuestra alimentación, algo equivalente a ponernos una “bufanda alimenticia”. Los alimentos refrescantes del verano quedaron atrás para dar paso a otros más cálidos y reconfortantes, cuyo metabolismo nos proporciona el calor corporal extra que necesitamos para mantenernos tibios. Y por eso es natural que nos atraiga más un té o una sopa caliente que un pedazo de sandía o una bebida fría.

La naturaleza es pródiga en el otoño. Sus colores verdes oscuros, amarillos y naranjas intensos no están únicamente en los árboles, sino que también están en los alimentos que produce la tierra. En las frutas y verduras, estos colores indican un gran contenido nutricional y en especial de fitoquímicos, elementos que refuerzan el sistema inmune. Entre más colorido es el alimento, más saludable es.

Uno de estos alimentos otoñales es la calabaza – auyama, zapallo o ayote - cuya increíble variedad adorna los estantes de los mercados y las granjas.

PODER NUTRITIVO DE LA CALABAZA

Este alimento, conocido más como elemento decorativo en el otoño, es de un valor extraordinario. Tiene abundancia de vitaminas y minerales, y su color naranja intenso es un claro indicativo de su alto contenido de betacaroteno, un importante antioxidante que puede reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y proteger contra enfermedades cardíacas. Una taza de calabaza cocida y machacada contiene 5.000 mg de betacaroteno, 564 mg de potasio - significativamente más potasio que un banano mediano - y 853 mcg de alfa-caroteno, nutriente preventivo del cáncer de próstata. Además, contiene cantidades moderadas de calcio, magnesio y hierro.

Pero sus nutrientes no solo están en la pulpa, sino también en las semillas. De hecho, éstas ocupan el segundo lugar después del maní en contenido de proteína y son una buena fuente de zinc y ácidos grasos omega-3, que contribuyen a la salud del corazón. Para comerlas, se pueden tostar en un horno a 400 F, durante unos 45 minutos.

PARA ADELGAZAR

La calabaza es ideal para incluir en tu dieta de reducción de peso porque una taza contiene solo 80 calorías pero también abundante fibra. Estos 8 g de fibra por taza de la calabaza son muy valiosos para la dieta por dos razones de peso: la fibra ayuda a frenar el apetito porque desacelera la digestión en general, obligando al alimento a permanecer en el estómago durante más tiempo. En segundo lugar, la fibra disminuye la velocidad de absorción corporal del azúcar o glucosa, manteniendo estables los niveles de azúcar en la sangre, algo muy importante para quienes están a dieta. El aumento de los niveles de azúcar en la sangre desencadena la liberación de insulina y el almacenamiento de grasa no deseada.

UNA SOPA TIBIA

Nada reconforta más en esta época del año que un bol de sopa caliente y la sopa-crema de calabaza es una de las más exquisitas. Para prepararla, es mejor usar una calabaza pequeña, de 3 a 4 libras como máximo, porque es fácil de manejar y de sostener sin que resbale, mientras se corta su cáscara dura. Para partirla en dos, se recomienda usar un cuchillo pesado y grande, e insertar la punta del mismo en la parte superior de la calabaza, empujándolo poco a poco hacia adentro, y haciendo pausas para mover el cuchillo de lado a lado, ampliando la grieta, hasta que esté abierta por la mitad.

A continuación, una receta muy fácil de preparar:

SOPA CREMA DE CALABAZA (Para 4 a 6 personas)

INGREDIENTES

  • 1 calabaza de 3 a 4 libras

  • ½ taza de cebolla finamente picada

  • 2 dientes de ajo macerados

  • 2 cucharadas de mantequilla

  • ½ taza de leche

  • 1 bulbo de cebolla verde (cebolleta) finamente picado

  • ¼ taza de crema de leche

  • Caldo de verduras

  • ½ cucharadita de comino

  • ¼ cucharadita de canela en polvo

  • Sal, pimienta

PREPARACIÓN

Hervir los vegetales y condimentos que se desee para preparar un caldo (puede ser un caldo de pollo, si se prefiere) o comprarlo ya preparado. Guardar un poco del caldo por si se necesita al final de la receta.

Cuando el caldo ya tenga buen sabor y esté todavía hirviendo, añadir la calabaza cortada en trozos medianos y cocinarla a fuego medio durante 20 minutos o hasta que esté blanda.

Mientras se cocina la calabaza, sofreír la cebolla en una sartén con mantequilla hasta que esté algo transparente, y añadir a continuación el ajo. Condimentar el sofrito con sal, pimienta y comino.

Tan pronto la calabaza esté blanda, licuarla en el agua en la cual se cocinó junto con el sofrito de cebolla, hasta obtener una mezcla homogénea. Añadir la canela. Si queda muy espesa, añadir más caldo.

Llevar la mezcla a la olla a fuego medio- bajo, y cuando este hirviendo, añadir la leche y crema de leche y mezclar durante al menos 5 minutos a fuego medio-bajo.

Rectificar la sazón y servir.

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