Frutas que actúan como antídotos para el sobrepeso

Es posible que las frutas sean el arma poderosa que buscas para atacar esos depósitos de grasa que tanto te fastidian cuando te miras en el espejo. En general, las frutas deberían estar incluidas en cualquier dieta para adelgazar, por ser alimentos de baja densidad energética, lo cual significa que satisfacen el apetito con bajo consumo de calorías. ¡Y son calorías de alto poder nutritivo!

CANTIDAD Y CALIDAD

Para bajar de peso debemos consumir menos calorías de las que gastamos. Sin embargo, la famosa frase “una caloría es una caloría” no cuenta la historia completa.

Muchas investigaciones recientes afirman que no debemos vigilar únicamente el valor calórico de los alimentos, sino también su calidad, si deseamos que nuestra dieta funcione en el largo plazo. Una investigación realizada por el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard afirma que la calidad es, de hecho, muy importante en la determinación de lo que debemos comer para lograr y mantener un peso saludable.

NO TODAS LAS FRUTAS SON IGUALES

Pero las frutas no fueron creadas iguales, y no sólo difieren unas de otras en color, textura y sabor, sino también en su contenido de enzimas, azúcar, vitaminas, minerales, y otros nutrientes. Ciertas frutas contienen una mayor abundancia de elementos “quemadores de grasa”, como la lipasa y la fibra. Otras contienen elementos que, según estudios, promueven la reducción de la grasa abdominal. Las frutas a continuación tienen un alto contenido enzimático y nos suministran una gran cantidad de los elementos indispensables para reducir de peso, desintoxicar, mejorar el nivel energético, y ¡reducir el tamaño de tu cintura!

LA PIÑA Y LA PAPAYA

Ambas se destacan sobre las demás en cuanto a su poder quema-grasa y su abundancia de enzimas.

La piña contiene la enzima proteolítica bromelina, que interactúa con el ácido clorhídrico del estómago, activándolo y descomponiendo la grasa acumulada de manera natural. Esta enzima también tiene cualidades anti-inflamatorias. En consecuencia, podría contribuir a reducir la hinchazón y a aplanar el abdomen. Como si fuera poco, la piña también ayuda a combatir la colitis, y contiene abundante manganeso, un mineral esencial para el fortalecimiento óseo, además de vitaminas C y B-1.

La papaya contiene otra enzima proteolítica, la papaína, que estimula una enzima corporal, la pepsina, utilizada por el cuerpo para digerir la proteína y ablandar y facilitar la eliminación de la grasa. Se afirma que la papaína contribuye a acelerar el desglose de los alimentos y su tránsito a través del sistema digestivo. Por otro lado, esta fruta es una fuente abundante de antioxidantes, fibra y potasio, además de vitaminas C, E, A, y ácido fólico. ¡Una sola papaya nos proporciona el 300% de nuestras necesidades diarias de Vitamina C! Y no hay una fruta que prevenga el cáncer de colon y de próstata como lo hace la papaya.

LA SANDÍA

Debido a su alto contenido de agua – un poco más del 90% - produce una gran sensación de llenura con un consumo bajo de calorías. Y su alto contenido de agua no implica que carezca de valor nutritivo. Algunos nutricionistas afirman que el jugo de sandía es ¡el coctel antioxidante más poderoso del planeta! Otros colocan a la sandía en el primer puesto entre los alimentos anticancerígenos, gracias al licopeno que contiene, el cual no sólo es un potente antioxidante, sino que evita o disuelve las acumulaciones de grasa en las arterias, previniendo y corrigiendo enfermedades cardiovasculares.

LOS ARÁNDANOS AZULES Y LAS FRESAS

Los arándanos azules (blueberries, en inglés), esas fruticas minúsculas, más conocidas por su efecto anti-envejecimiento, son amigas poderosas de la figura. Una taza contiene únicamente 85 calorías y satisface el apetito porque suministra casi 4 gramos de fibra. Las frutas de esta familia, conocidas como “bayas” (berries, en inglés), están repletas de antioxidantes. Un nuevo estudio del Centro Cardiovascular de la Universidad de Michigan sugiere que los arándanos azules pueden ayudar a reducir la grasa abdominal y los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular y del síndrome metabólico. Es difícil imaginar que una fruta tan pequeñita pueda ofrecer beneficios tan sorprendentes.

Al consumo de fresas se le conoce como “la dieta anti-grasa”, debido a que puede aumentar la producción de la adiponectina, la hormona quema-grasa que funciona con la leptina, ésta última la supuesta responsable de la ganancia y pérdida de peso. Los bajos niveles de adiponectina en la sangre son indicativos de obesidad. En lo posible, consume fresas y arándanos orgánicos; si no puedes, lávalos muy bien.

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