¿Se justifica pagar el alto costo de los alimentos orgánicos?


Existe una percepción generalizada de que los alimentos orgánicos son mejores para la salud que los convencionales. Por eso, cada vez que vamos al supermercado – si nuestro presupuesto es limitado – nos enfrentamos al dilema de elegir entre la salud y el bolsillo, porque usualmente los alimentos orgánicos son más costosos. En la sección de frutas, por ejemplo, vemos por un lado las fresas convencionales y por el otro, las fresas con la etiqueta de “orgánico”. Ambos tipos de fresas se ven frescas, brillantes y tienen un delicioso aroma. ¿Cuáles elegir?

DIFERENCIA ENTRE ORGÁNICO Y CONVENCIONAL

Los alimentos orgánicos – de origen vegetal o animal – son aquellos que generalmente se cultivan sin pesticidas ni fertilizantes sintéticos, y sin el uso de antibióticos u hormonas de crecimiento, en el caso de las carnes y los lácteos. Un alimento “orgánico” debe cumplir con la estricta legislación de estos alimentos, la cual generalmente prohíbe la irradiación y el uso de organismos modificados genéticamente (OMG).

Los alimentos convencionales, por su parte, son cultivados usando pesticidas sintéticos para proteger los cultivos de hongos, insectos y enfermedades. Cuando los agricultores rocían pesticidas, éstos pueden dejar residuos en los productos.

¿ORGÁNICO IMPLICA MÁS NUTRITIVO?

Hay quienes dicen que sí y quienes dicen que no. El tema es controversial y parece que aún no existen estudios a largo plazo que permitan dar una respuesta definitiva.

Un informe realizado por investigadores de la Universidad de Stanford en 2012 encendió más el debate. El propósito del informe - un análisis de 237 estudios sobre alimentos orgánicos – era determinar si éstos son más nutritivos y seguros que los convencionales. La conclusión del informe es que no hay evidencia de que los alimentos vegetales o animales producidos orgánicamente sean significativamente diferentes en su contenido nutricional a los convencionales.

Otros investigadores que no estuvieron de acuerdo con el informe de Stanford afirman que los alimentos orgánicos sí son más nutritivos. Respaldan sus tesis con estudios como el de la Universidad Estatal de Washington, publicado en 2010, que afirma que las fresas orgánicas tienen más vitamina C y antioxidantes que las convencionales, y otro estudio de la Universidad de Barcelona que reportó que los tomates orgánicos tienen un tipo de polifenoles antioxidantes que no existen en los tomates cultivados comercialmente.

LOS PESTICIDAS

Sobre la existencia de residuos de plaguicidas en los alimentos convencionales, hay consenso en la comunidad científica en que los productos orgánicos tienen niveles más bajos de plaguicidas y pueden reducir nuestra exposición a los mismos. Sin embargo, un estudio publicado en el Journal de Toxicología en 2011 reportó que los niveles de pesticidas en las frutas y verduras convencionales son tan pequeños que es imposible sobrepasar los límites de tolerancia establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), que son casi 1000 veces mayores para el 90% de las frutas y vegetales. En otras palabras “la dosis es lo que hace el veneno”.

EL MEDIO AMBIENTE

Muchas personas prefieren los alimentos orgánicos porque las prácticas agrícolas orgánicas ayudan a proteger el medio ambiente y ésta sería una razón suficiente para justificar su consumo. Es decir, la agricultura orgánica está diseñada para reducir la contaminación, asegurar la conservación del agua y proteger la calidad del suelo. A otras personas les preocupa la salud de los trabajadores agrícolas, ya que algunos pesticidas usados convencionalmente parecen causar ciertos tipos de cáncer.

AL MOMENTO DE ELEGIR

Si el dinero definitivamente no alcanza para comprar orgánicos, debemos continuar consumiendo – con justificada tranquilidad - frutas y verduras frescas, aunque éstas sean convencionales, afirman la mayoría de los nutricionistas. Se recomienda lavarlas y fregarlas muy bien con agua corriente, sin jabón. Si bien esto no elimina completamente los residuos de plaguicidas, al menos elimina una parte de ellos, además de la suciedad y las bacterias.

Por otro lado, es bueno saber que hay alimentos convencionales cuyos niveles de contaminación son bajos, por lo cual no valdría la pena comprarlos en su costosa versión orgánica. En este grupo se encuentran el aguacate, el maíz dulce, la piña, el repollo, los guisantes, la cebolla, los espárragos, el mango, la papaya, el kiwi, la berenjena, el melón dulce y la toronja, según un listado publicado por el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG), con sede en Washington DC.

Gloria Spencer es educadora nutricional y autora de los libros “La Dieta Enzimática”, “La Cocina Enzimática”, “Autocúrese” y coautora de “Recetas sabrosas y vegetarianas”.

Toda la información nutricional que aparece en este artículo es de carácter general y educativo, y no debe utilizarse como sustituto de una consulta médica. Aunque la autora no ha escatimado esfuerzos para suministrar información beneficiosa, usted debe consultar con su médico cualquier cambio que desee implementar en su nutrición y estilo de vida.

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