¿Cuál es el mejor aceite para mi dieta?


Aunque el aceite de oliva extravirgen continúa siendo el más popular para las dietas, hay otro que está despertando interés entre los amantes de la salud y la figura: el de coco.

El aceite virgen de coco - que se extrae de la grasa de la pulpa – podría ser uno de los más saludables para cocinar y el menos perjudicial para las dietas de adelgazamiento, afirman estudios recientes. La grasa del coco es diferente a la mayoría de las grasas de cocina y, entre todas, parece ser la que menos obstaculiza los procesos de pérdida de peso. Se afirma que, incluso, podría promover la reducción del exceso de grasa corporal, especialmente la peligrosa que se acumula en el área abdominal.

Un grupo de investigadores de la Universidad de McGill, en Quebec, Canadá, está recomendando la inclusión de grasas como la del aceite virgen de coco en las dietas para tratar y prevenir la obesidad. Hay datos que comprueban que los triglicéridos de cadena media, como los contenidos en este aceite, impulsan el metabolismo de manera diferente a los de otros alimentos, pues éstos son enviados directamente al hígado desde el tracto digestivo, y utilizados de inmediato para ser convertidos en energía o en desechos eliminables.

Pero eso no es lo único. Un artículo publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina Estadounidense y disponible en PubMed, resalta el efecto beneficioso potencial de este aceite en la salud cardiovascular, si se compara con otros aceites poliinsaturados que se utilizan en la cocina. Los resultados demostraron que el consumo del aceite virgen de coco promueve la reducción de los niveles de lípidos en suero y en los tejidos, como también la oxidación de LDL por oxidantes fisiológicos. Esta propiedad podría atribuirse al nivel de polifenoles biológicamente activos, presentes en el aceite.

Ahora bien. A diferencia de la mayoría de los aceites vegetales, el aceite virgen de coco contiene grasas saturadas. Durante varias décadas, se ha sostenido que las grasas saturadas son una importante causa de problemas cardiovasculares. Sobre este tema, Mary G. Enig, reconocida nutricionista e investigadora sobre el tema de las grasas, y autora de varios libros, entre ellos “Aprende sobre las grasas”, aclara que las grasas saturadas del aceite virgen de coco – consumidas con moderación - no producen colesterol ni problemas cardíacos y que éstas son parecidas a las de la leche materna.

El contenido graso del cuerpo humano es de aproximadamente 97% de grasas saturadas y monoinsaturadas, y sólo el 3% de grasas poliinsaturadas. La mitad de ese tres por ciento la constituyen las grasas Omega-3, y el cuerpo debería mantener ese mismo equilibrio - al igual que el del 70% de contenido de agua – a partir de nuestra alimentación.

Es bueno tener presente que cualquier aceite aislado de su fuente, sea de oliva o de coco, debería consumirse con moderación (una cucharada contiene un promedio de 120 calorías).

Toda la información nutricional que aparece en este artículo es de carácter general y educativo, y no debe utilizarse como sustituto de una consulta médica. Aunque la autora no ha escatimado esfuerzos para suministrar información beneficiosa, usted debe consultar con su médico cualquier cambio que desee implementar en su nutrición y estilo de vida.

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