¡No abuses del bicarbonato de sodio!


El bicarbonato de sodio es un antiácido comúnmente usado para aliviar la acidez estomacal y la indigestión ácida. Su consumo es ampliamente promovido como curativo de diversos problemas de salud. Pero hay estudios que sugieren que su abuso puede tener efectos adversos. Si una mujer queda embarazada mientras toma bicarbonato de sodio, debe informarle inmediatamente a su médico.

El consumo abundante de bicarbonato de sodio puede estar asociado con un aumento de la presión sanguínea, de acuerdo a un estudio de los Institutos Nacionales de la Salud y publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina.

El bicarbonato de sodio se ha utilizado en productos de limpieza, en alimentos horneados y como componente de medicamentos. Para la mayoría de la gente, su uso es benigno e incluso útil, pero si te preocupa tu presión arterial, éste puede ser el momento para considerar si el bicarbonato de sodio te está afectando.

El bicarbonato de sodio se compone de sodio, hidrógeno y carbono. De estos tres elementos, el sodio es de particular preocupación con respecto a la presión arterial. De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, 1 cucharadita de bicarbonato de sodio contiene 1.000 mg de sodio.

Los adultos sanos deben limitar la ingesta de sodio a 2.300 mg por día, pero aquellos con presión arterial alta no deberían consumir más de 1.500 mg por día. Las personas con insuficiencia cardíaca congestiva, cirrosis hepática y enfermedad renal podrían necesitar cantidades mucho más bajas.

A menudo pasamos por alto el posible efecto que ciertos compuestos naturales o de uso común pueden tener sobre la salud. Algunas personas son más sensibles a los efectos del sodio sobre la presión arterial que otras. El sodio y el potasio trabajan en conjunto para controlar el movimiento de los fluidos intercelulares. El agua tiende a acompañar al sodio, aumentando los fluidos en la circulación, lo cual incrementa la presión arterial. Esto es especialmente cierto en personas con función renal deficiente, que son más susceptibles al efecto del sodio sobre la presión arterial.

Si bien algunos estudios revelan que el consumo del bicarbonato de sodio no afecta la tensión arterial tanto como lo hace la el cloruro de sodio (sal de cocina), es importante no auto-medicarse con éste y usarlo solamente bajo control médico, tomándolo según lo indicado. Infórmale a tu médico qué medicamentos con o sin prescripción estás tomando, si tienes o has tenido presión arterial alta, insuficiencia cardíaca congestiva o enfermedad renal, si has presentado recientemente una hemorragia en el estómago o en el intestino, si estás embarazada o planeas estarlo, o si estás en periodo de lactancia. Si una mujer queda embarazada mientras toma bicarbonato de sodio, debe informarle inmediatamente a su médico.

El consumo de bicarbonato de sodio puede tener efectos secundarios como aumento de la sed, calambres en el estómago, gases, dolor de cabeza intenso, náuseas, vómito, pérdida de apetito, irritabilidad, debilidad, necesidad frecuente de orinar, respiración lenta, hinchazón de los pies o las pantorrillas, sangre en la orina, etc..

Si tu médico te ha recetado el uso regular del bicarbonato de sodio, es importante que examine tu estado de salud con regularidad.

De cualquier forma, la mejor manera de evitar la acidez digestiva no es consumiendo antiácidos sino comiendo sanamente y sobre todo, combinando bien los alimentos.

Toda la información nutricional que aparece en este blog es de carácter general y educativo, y no debe utilizarse como sustituto de una consulta médica. Aunque la autora no ha escatimado esfuerzos para suministrar información beneficiosa, usted debe consultar con su médico cualquier cambio que desee implementar en su nutrición y estilo de vida.

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